Desde el Tabernáculo

A propósito del anuncio de Sabanalarga, Atlántico, sobre la segunda venida de Cristo

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En los últimos días ha sido tendencia en redes sociales y en las cadenas de noticias, lo que ocurrió en Sabanalarga, en el departamento del Atlántico, hecho relacionado con un pastor de apellido Ferrer, quien argumentaba que este jueves 28 de enero ocurriría la segunda venida de Cristo.

Eso terminó por confinar a un grupo determinado de personas esperando dicho acontecimiento. Para lo cual, yo como estudioso de las Sagradas Escrituras, quiero expresarme para aclarar ciertos puntos.

En primera instancia es importante aclarar que en la doctrina fundamental de la iglesia aparecen dos acontecimientos trascendentales, primero lo que conocemos como arrebatamiento contemplado en 1 Tesalonicences 4:17 y en segundo lugar; la segunda venida de Cristo, según el libro de Apocalipsis 1:17; pero cada uno de estos acontecimientos tiene una serie de señales que les anteceden, por lo tanto es importante hacer un estudio detallado del Evangelio según Mateo 24 donde aparecen las tres temporadas de los tiempos finales

– “Principio de dolores”

– “Tribulación”

– “Gran Tribulación”

Es cierto que lo que el mundo vive en la actualidad (terremotos, guerras, enfermedades, hambrunas, etc.) son evidencias del cumplimiento de la profecía bíblica para ubicarnos en la primera temporada (principio de dolores) del desenlace del final de la gracia; pero no por ello podemos argumentar afirmando una fecha para tal acontecimiento, teniendo en cuenta que las Sagradas Escrituras afirman claramente que sobre el día y la hora “nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo, ni aún el hijo Jesucristo, sólo el Padre” (Mat. 24:36).

Nosotros la iglesia creemos firmemente en el arrebatamiento y segunda venida de Cristo, de hecho son pilares de nuestra doctrina; pero también tenemos claro que jamás podemos tener ni siquiera una idea cuándo ocurrirá.

De tal manera que, como pastor y como iglesia, manifestamos nuestro más profundo rechazo a estas actitudes y prácticas que atentan contra el testimonio del Santo Evangelio y pedimos a las autoridades intervenir para evitar algún desenlace que podamos lamentar.

Pedimos perdón a la comunidad en general por éstos acontecimientos que no debieran presentarse pero que lamentablemente suceden.