CABILDO POR EL AGUA

La erosión y el preciado líquido

0

Esta periódica entrega será identificada como Cabildo por el Agua, en alusión a un espacio de participación política que tiene raíces en un auténtico ejercicio de derechos ciudadanos, que la bibliografía histórica los fija en la Europa medieval y, en nuestro caso, está asociado a las luchas por la independencia del cordón que nos ligó al colonialismo hispánico, y  adjetivando el Cabildo, brota el agua, que le acompaña por múltiples razones, una de ella, es la relación que el territorio tiene con  el Río de la República y que, por esa proximidad, recibe su nombre; pues sí, el Magdalena, en la historiografía se le significa como el primer territorio de tierra firme y, mejor aún, su contacto con el mar de los ancestros, el Caribe, es otra de las razones que justifican el nombre, pues no se puede  desconocer que la inmensidad antillana se conecta con uno de los macizos montañosos más productores de agua.

Las reflexiones que acompañarán ‘Cabildo por el Agua’, estarán dirigidas a  contribuir en superar lo que pareciese ser una desconexión de la gestión territorial con lo identitario, que deviene precisamente de sus potencialidades hídricas, este descuido es  inaceptable,  pues la inacción o falta de comprensión de las dinámicas territoriales, se traduce en erosión costera en este punto geográfico del Caribe, que amenaza con reducir espacios de habitabilidad en las cuatro  territorialidades -Santa Marta, Ciénaga, Puebloviejo y  Sitionuevo- del litoral, afectando con ello las faenas de pescadores y operadores turísticos, quienes afanosos procuran una oferta en sus bohíos, a quienes se aproximan a renovar su relación con la naturaleza, disfrutar un plato típico tutelado por un pescado extraído del mar que los gobierna y enorgullese, o deleitarse en una amena conversación acompañada de unas bebidas espirituosas o la que se enseñorea en las vividas fronteras de la playa con la inmensidad acuosa, la cerveza, que en el trópico se exige la previa refrigeración.

A la desarticulación de los elementos de la identidad territorial descritos, se suma el deterioro de las riberas que se cuentan desde el límite geográfico en la ciénaga de Zapatosa, en El Banco ‘viejo puerto’, en evocación al verso de José Benito Barros y su trayecto hasta el delta en inmediaciones del Golfo de Salamanca y el Santuario de Flora y Fauna, cuya desembocadura concierne a dos ámbitos departamentales: Atlántico y Magdalena; pero infortunadamente todo indica, que el tributo de sus aguas al Caribe, interesa solo a las elites barranquilleras y atlanticenses y poco a los hijos del Patronímico ente territorial, que reclama como suyos a Gabriel García Márquez, Leo Matiz, La Masacre de la Bananeras en la  tierra natal de Guillermo Buitrago y Álvaro Cepeda Samudio, a lo que se demandaría, que la misma fuerza con el que se reivindica el nombre de quienes dieron lustre a las artes colombianas, surja en medio de esteros y manglares el grito de pertenencia territorial y se entienda de una vez por todas, que la margen oriental del río Magdalena, es parte integral del primer territorio reconocido por la égida hispánica en el norte de Sudamérica y que las segregaciones posteriores no afectaron su soberanía sobre esa porción de la delta que le abraza con el mar de los Caribes.

 

 

Ciudadano del Caribe Sabanero. Alterna la docencia y el diálogo socrático con la asesoría a empresas del sector logístico y portuario e impulsa la narrativa de la Soberanía Hídrica y la Autonomía Territorial.